domingo, 2 de mayo de 2010

Algún día me perdonarás, y sere tan solo un hermoso recuerdo.

Esta soledad me embriaga, apodera cada uno de mis sentidos, mis palabras mis pasos. Es una soledad que va más allá de lo presente, sigue siempre viva aún estando en compañía, es una soledad que es tímida, perezosa y algo tenebrosa. Me hace falta, no puedo negarlo, tal vez tenerlo en estos momentos como solía serlo en los días lluviosos de abril, abrazarlo , sentirlo en mi ser y en cada uno de los poros de mi piel me hace falta, sus llamadas, sus palabras, su aroma, todo lo que solía ser tan perfecto, hoy tan solo son defectos. Extraño hacerlo mío, envolverlo entre mis piernas, pero más que eso extraño dormir junto a él. Quisiera verlo feliz, ojos cálidos cafés cristalinos llenos de plenitud… lo extraño profundamente, y en estos momentos no se qué hacer.

Mi vida amorosa ha sido bastante corta, podría considerarlo como mi primera relación seria. Antes tuve como dos o tres novios, pero nada serio, el es… tan él. Muy tranquilo, responsable, tierno y sobretodo me dio el amor que por tanto tiempo busqué. Pero… No soy la misma de ayer, busco nuevas cosas en mi vida, deseo conocer gente nueva, lugares nuevos, una vida diferente que dista muy del panorama que él me ofrece… sobretodo quiero conocer a alguien que me detenga mi vida, que me dé un giro, que me impresione, que me ame y me apasione, cosas que aunque me duela decirlo, ya no me las puede brindar él.

En la vida en pareja hay dos formas de encontrar el amor... una es enamorarse de ese alguien, de su forma de ser, de caminar, de verse y de vivir la vida y otra enamorarse del amor, de tener alguien al lado que siempre esté presente, que esté en las buenas y en las malas, que ame, ame a pesar de los propios defectos, amar a alguien por la compañía que puede encarnar. Creo que estas dos visiones están herradas, de nada sirve enamorarse de la forma de percibir el mundo, de su físico o sus encantos si es inalcanzable o no correspondido, y de nada sirve enamorarse de alguien por haber tenido ese profundo deseo de entregarle todo y sentirse protegido por cualquier persona, o por lo menos la que medio se ajusta para ello, como me paso a mí. Hay que tener de las cosas, por una parte es fundamental admirar a esa persona, sus gestos, sus palabras, su físico, la forma de enfrentar la vida… pero también es importante que al mismo tiempo sea incondicional, que esté ahí para proteger, para cuidar cuando lo sea conveniente… Es imaginar aquel hombre que con solo verlo mis sentidos se eleven en lo más alto, que me seduzca que me haga sentir al mismo tiempo tan pequeña y tan importante en su mundo, es soñar por primera vez en mi vida, que él es el indicado para poder llegar al altar, tener planes al menos en un presente cercano, si aún no se dan planes a futuro. Sentir mariposas, sentir una gran felicidad, y seguridad de estar con quien realmente me engrandece y me hace encontrar cosas en mí que yo ni conocía. Ese es el sueño de todos, de encontrar a ese alguien.

Me enamoré del amor, he tendido a ser alguien de pocos amigos y pues él fue el único que llego en ese momento que tanto lo necesitaba punto. No hay más que decir, que justificar. Si bien su personalidad es fenomenal y me hace reír todo el tiempo, (además confieso que con nadie me he sentido como me siento con él), me aburrí de querer cambiar cosas de él en mi beneficio propio, lo aprecio y lo quiero tanto que lo mejor que puedo hacer por él es dejarlo en paz, aunque extrañe la monotonía que tanto desee apagar, y extrañe tantas cosas de él. El merece alguien que lo ame tal y como es y no como quiere que sea, y que sobretodo se vea con el a futuro.

Este es el espacio de una desconocida etapa en mi vida, la historia de mi gran primera ruptura. Un espacio para pensar, lo que quiera decir y hacer,en todos los aspectos. un espacio para volver a ser yo en soledad.

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